¿Qué es Dios?

¿Existe Dios? ¿Hay pruebas de su existencia? ¿Podemos comprender a Dios? ¿Al morir vemos a Dios? ¿El Universo es Dios? ¿Nosotros somos Dios?

En nuestros días es habitual que nos pregunten si creemos en Dios. Muchas personas se plantean si en un mundo moderno y con tantos problemas como el nuestro queda espacio para Dios. Muchos se preguntan por su silencio ante el dolor y el sufrimiento que podemos ver en la humanidad. Otros piden pruebas materiales de su existencia para poder creer en Él.

Incluso en el ámbito de la búsqueda espiritual encontramos muchos entornos que nos hablan de nuestra vida interior pero evitan el tema de Dios, prefiriendo una Espiritualidad al margen de una idea de un Ser Superior.

Sin embargo, el Espiritismo tiene puesta su mirada en Dios. Allan Kardec colocó al principio de «El Libro de los Espíritus», un capítulo entero que habla de Dios por ser un tema crucial. Solo entendiendo qué es Dios para el Espiritismo podemos entender la Doctrina Espírita, entender las enseñanzas que los Espíritus nos traen, entender quiénes somos nosotros, cuál es el sentido de nuestra vida y por qué estamos aquí.  Los Espíritus nos hablan de Dios en sus mensajes y nos aclaran que la finalidad de sus enseñanzas es ponernos en el camino que nos conduce hacia Él.

 ¿Qué es Dios?

Esta es la primera pregunta que Allan Kardec recoge en El libro de los Espíritus, lo que nos recuerda su importancia. Kardec desea preguntar a los Espíritus por Dios, y quiere hacer una pregunta neutra, que no tenga prejuicios ni ideas preconcebidas, para que la respuesta no esté condicionada y la respuesta pueda ser más abierta y libre. Por eso no pregunta “¿Quién es Dios?”, sino “¿Qué es Dios?”.

 1. ¿Qué es Dios?
«Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas».

La respuesta de los Espíritus nos señala la esencia de lo que se llama “Dios”. Estas palabras nos sirven en la Doctrina Espírita como base en nuestro acercamiento a “Dios”: la Inteligencia Suprema, que es la causa de todo lo que existe.

Cuando decimos “Dios”, muchas ideas asociadas y recibidas vienen a nuestra mente. A lo largo de nuestra vida nos han llegado muchas ideas y definiciones y hasta hemos visto imágenes de Dios. Algunas personas rechazan la idea de Dios y se alejan de ella porque en el pasado han recibido una imagen de Él que no compartían y sienten rechazo por esas ideas. Para poder ahora profundizar sobre este tema, tenemos que reflexionar sobre cuáles son estas ideas que tenemos interiorizadas e intentar conocerlas. Debemos plantearnos qué idea de Dios hemos recibido, y si están presentes prejuicios o ideas inculcadas que nos hayan alejado de Él. Si es así, necesitamos volver a conocer a Dios. Abrir nuestra mente y nuestro corazón y entablar una nueva relación con Él.

Todo nuestro mundo actual y moderno necesita volverse otra vez a Dios. No a las ideas que se han quedado pequeñas o anticuadas. La humanidad más evolucionada necesita una idea de Dios también más evolucionada: la Inteligencia Suprema, causa de todo.

 ¿Hay pruebas de la existencia de Dios?

 El método científico que ha traído muchos avances a la ciencia y a nuestra sociedad es ahora un sistema que se utiliza no solo en el entorno de la ciencia. También queremos ver, tocar, medir, pesar la realidad para comprenderla antes de darle nuestro visto bueno. Y también queremos examinar a Dios de ese modo. Lamentablemente el método científico no resulta adecuado. La realidad de Dios no es una realidad que podamos medir con nuestros aparatos ni medios técnicos.

A lo largo de la historia de la humanidad los pueblos se han hecho ideas sobre Dios que estaban relacionadas con sus ideas del mundo. Muchos creen ahora que como los pueblos del pasado creían en un Dios que “vivía” en el cielo, el descubrir la realidad del cielo, del espacio o del universo sin haber “encontrado” allí a Dios, podemos concluir que no existe.

Sin embargo, Dios no es una realidad de nuestro Universo físico, y por tanto, no es comprobable mediante ningún aparato de medición, ni se puede encontrar a través de experimentos. La ciencia ha desmontado la idea pequeña que en el pasado se presentaba de Dios. Debemos plantearnos que la realidad de Dios es trascendente a esta realidad física, y siempre estará fuera del alcance de la ciencia o de las investigaciones técnicas.

Allan Kardec preguntó a los Espíritus donde podemos encontrar “pruebas” de la existencia de Dios. Los Espíritus le responden:

4. ¿Dónde puede encontrarse la prueba de la existencia de Dios?
«En el axioma que aplicáis a vuestras ciencias: no hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre y vuestra razón os contestará».
Para creer en Dios, basta pasear la vista por las obras de la creación. El universo existe; luego tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios equivaldría a negar que todo efecto procede de una causa y sentar que la nada ha podido hacer algo. (Allan Kardec, El Libro de los Espíritus)

A medida que la ciencia va conociendo más del universo, se nos plantean más y más preguntas. Cuando preguntamos a la ciencia “¿Qué había en el origen? ¿Qué había antes de todo, antes de que empezara todo? ¿Y por qué empezó todo? ¿Qué hay fuera del espacio-tiempo?”, la ciencia no puede responder. Estas preguntas están en el límite de la ciencia, y se adentran en el campo de la filosofía. Si seguimos el camino de la ciencia estas preguntas simplemente se quedan sin respuesta. Son preguntas que ahora mismo la ciencia no puede responder.

Muchos encuentran la respuesta al origen en el azar. Ha sido la casualidad la que ha combinado las circunstancias para que por azar se organizase todo el universo y surgiese la vida.

 8. ¿Qué pensar de la opinión que atribuye la formación primera a una combinación fortuita de la materia: dicho de otro modo, al azar?
Respuesta: ¡Otro absurdo! ¿Qué hombre de buen sentido puede considerar al azar como un ser inteligente? Por otra parte, ¿qué es el azar? Nada.
Comentario de Kardec: La armonía que rige las fuerzas del Universo muestra combinaciones y miras determinadas y, por lo mismo, revela un poder inteligente. Atribuir la formación primero al azar sería una falta de sentido, por cuanto la casualidad es ciega y no puede producir los efectos de la inteligencia. Un azar inteligente dejaría de ser tal. (Allan Kardec, El Libro de los Espíritus)

 ¿Podemos comprender a Dios?

Mucha gente dice que no cree en Dios porque si existiese se manifestaría de alguna manera evidente para nuestros sentidos o nos daríamos cuenta de su existencia porque haría algo evidente para nosotros. Pero los Espíritus nos dicen que la naturaleza de Dios está más allá de nuestra realidad cotidiana. Nuestro nivel de evolución, nuestra comprensión y nuestra percepción como seres humanos nos impiden por el momento “ver” o “comprender” a Dios.

 10. ¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios?
«No, no puede; y éste es uno de los sentidos que le falta aún».
11. ¿Será dado al hombre algún día comprender el misterio de la Divinidad?
«Cuando su espíritu no esté ya ofuscado por la materia y cuando, por medio de su perfección, se haya aproximado a Dios, lo verá y lo comprenderá».(Allan Kardec, El Libro de los Espíritus)

 Al morir, ¿vemos a Dios?

Algunas personas creen que tras la muerte nuestra relación con Dios será más cercana y que podremos acceder a Él de un modo que mientras vivimos no podemos. Pero en el mundo espiritual la realidad de Dios solo es accesible para los Espíritus más evolucionados. A medida que evolucionamos nos vamos acercando más a Él.

 140. “¿El alma desprendida del cuerpo ve a Dios?” Las facultades perceptivas del alma son proporcionadas a su depuración; sólo a las almas elevadas es dado gozar de la presencia de Dios. (Allan Kardec, ¿Qué es el Espiritismo?)

141. “Si Dios está en todas partes, ¿Por qué todos los espíritus no le pueden ver?” Dios está en todas partes, porque irradia en todas partes, y puede decirse que el Universo está sumergido en la divinidad como nosotros lo estamos en la luz solar; pero, los espíritus rezagados están cercados de una especie de neblina que lo oculta a sus ojos y sólo se disipa a medida que se purifican y se desmaterializan. Los espíritus inferiores son, en cuanto a la vista, respecto a Dios, lo que los encarnados respecto a los espíritus: verdaderos ciegos. . (Allan Kardec, ¿Qué es el Espiritismo?)

¿El Universo es Dios? ¿Nosotros somos Dios?

Pero si Dios existe, ¿qué puede ser? Algunas personas piensan que Dios sí existe, y que todo lo que vemos es Dios: las plantas, los animales, el mar, el viento, y también las estrellas y planetas, y también nosotros, cada ser humano sería Dios. Así, el Universo y Dios serían lo mismo, todo lo que existe sería Dios y Dios sería todo lo que existe. Esta filosofía o creencia se llama panteísmo, que quiere decir: todo es Dios.

Esta concepción panteísta es diferente a lo que nos enseñan los Espíritus. Los Espíritus nos dicen que Dios es una realidad trascendente. Dios es el creador de todo lo que existe, todo lo que existe es obra de Dios, pero no es Dios.

La inteligencia de Dios se revela en su obra, como la del pintor en su cuadro; pero las obras de Dios, no son el mismo Dios, como el cuadro no es el pintor que lo concibió y ejecutó. (Allan Kardec, El Libro de los Espíritus)

A veces podemos sentirnos en conexión con la naturaleza y con el planeta, sentirnos que formamos parte de todo y estamos unidos con el Universo y en comunión con Dios. Algunas personas pueden pensar que esta sensación significa que todo forma parte de Dios, que todo es Dios. Sin embargo, sentirse uno con Dios y con el Universo no quiere decir que sean lo mismo. Dios está en unión con su creación, y su creación está unida a Dios.

 Dios está en todas partes, porque irradia en todas partes, y puede decirse que el Universo está sumergido en la divinidad como nosotros lo estamos en la luz solar” (Allan Kardec, ¿Qué es el Espiritismo?)

Dios está en todos los sitios de la Naturaleza, como el espíritu se encuentra en todo el cuerpo. Todos los elementos de la Creación están en contacto constante con Él, como todas las células del cuerpo humano están en contacto inmediato con el espíritu. (Quinemant. Sociedad Pariniense de Estudios Espíritas, 1867.)(Allan Kardec, La Génesis)

14. ¿Es Dios un ser distinto o sería, según la opinión de algunos, la resultante de todas las fuerzas e inteligencias del Universo reunidas?
Si así fuese, Dios no existiría, por cuanto sería efecto y no causa. Y no puede ser a la vez uno y otra.
Dios existe, y no podéis dudar de ello. Esto es lo esencial. Creedme, no vayáis más allá. No os internéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un tanto más orgullosos, debido a que creeríais saber y en rigor de verdad nada sabríais. Así pues, dejad a un lado todas esas indagaciones. Bastantes cosas tenéis que os tocan más directamente. Estudiad vuestras propias imperfecciones a fin de desembarazaros de ellas: esto os resultará más útil que querer penetrar lo impenetrable. (Allan Kardec, El Libro de los Espíritus)

Los Espíritus nos invitan a ser conscientes de que existe un límite a nuestro entendimiento de Dios. No podemos tener respuesta a todas nuestras dudas. Intentar explicarlo y ponerle etiquetas sería un error. La realidad última de Dios siempre será un misterio para cada uno de nosotros.

Nuestra razón se empequeñece forzosamente ante estos problemas insondables. Dios existe. No dudamos un solo instante de ello. Es infinitamente justo y bueno: ésa es su esencia. Su acción todo lo abarca, lo comprendemos. No desea más que nuestro bien, por eso debemos confiar en Él: eso es lo principal. El resto puede esperar hasta que seamos dignos de comprenderlo. (Allan Kardec, El Génesis)

Nuestra mente no puede acercarnos a Dios. Pero podemos buscarle con el corazón, podemos acercarnos a Él y encontrar que es un Dios que nos ama y que cuida de nosotros. Un Dios que es Nuestro Padre.

Dios y el hombre
Solo hay un Dios Único y Verdadero, Causa sin causa del Universo. Sustenta la vida y se expresa en todas partes, sin humanizarse jamás. La condición de humanidad es la vía de acceso a las Cimas Gloriosas, de las que Él no necesita. Inaccesible al entendimiento de la criatura, por ser el Todo que jamás se fragmenta, es el Incomparable Pensamiento generador de todo. Omnipresente y omnipotente, se encuentra en todas partes como fuerza aglutinadora de moléculas, y cualquier intento de comprenderlo, como de definirlo, representa una forma de limitarLO, quitándoLE la grandeza inimaginable. Por esto, el culto que Le debemos ha de ser en “espíritu y verdad”, respeto y amor, no pronunciando Su nombre en vano, ni con el pretexto de fijar el pensamiento en Su realidad.
(Momentos de meditación, Espíritu Juana de Angelis por Divaldo Pereira Franco)

Una inteligencia divina rige los mundos. En ella se identifica la ley, ley inmanente, eterna y reguladora a la que los seres y las cosas están sometidos.
Del mismo modo que el hombre bajo su envoltura material, sin cesar renovada, conserva su identidad espiritual, su yo indestructible, esa conciencia en la que se reconoce y se posee, del mismo modo el Universo, bajo sus apariencias cambiantes, se posee y se refleja en una unidad viviente que es su Yo. El yo del Universo es Dios, unidad suprema donde convergen y se armonizan todas las relaciones, núcleo inmenso de luz y de perfección de donde irradian para esparcirse sobre todas las humanidades la Justicia, la Sabiduría y el Amor. (León Denis, Después de la Muerte)

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