La materia prima universal y la vida

¿Qué es la materia? ¿Cuál es la materia prima universal? ¿Qué es la realidad sutil espiritual?¿Qué es la vida? ¿Qué es el fluido vital?

 Los Espíritus Superiores nos hablan de Dios como “la Inteligencia Suprema, Causa primera de todas las cosas”. Es decir, que Dios es la causa de todo lo que existe. Toda la creación es fruto de la voluntad de Dios.

38. ¿Cómo creó Dios el Universo?
– Para valerme de una expresión corriente: por su voluntad. Nada expresa mejor esa todopoderosa voluntad como las bellas palabras del Génesis: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. (Allan Kardec, El libro de los Espíritus)

Dios es la Causa primera y por su voluntad surgen dos principios generales:

  • El principio inteligente: que da origen al espíritu.
  • El principio material: que da origen a la materia.

De estos dos elementos surge todo lo que existe.

27. De esta manera, ¿habría, pues, dos elementos generales del Universo: materia y espíritu?
Sí, y por encima de todo ello está Dios, el Creador y Padre de todo. Esas tres cosas constituyen el principio de cuanto existe, la trinidad universal.
(Allan Kardec, El libro de los Espíritus)

¿Qué es la materia?

De forma cotidiana consideramos materia a todo lo que ocupa un espacio, se puede medir, y cambia en el tiempo. Esta materia forma la realidad material objetiva, es decir, la realidad que podemos percibir todas las personas, por medio de nuestros sentidos y por medio de la técnica. Así, nuestro concepto cotidiano de materia y nuestro concepto de la realidad está fuertemente relacionado con lo que podemos captar con nuestros sentidos corporales.

 22. Por lo general, se define la materia como aquello que posee extensión, lo que puede impresionar nuestros sentidos y lo que es impenetrable. ¿Son exactas tales definiciones?
– Desde vuestro punto de vista ello es exacto, porque no habláis sino conforme a lo que conocéis. Pero la materia existe en estados que os son desconocidos. Puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que no produzca ninguna impresión sobre vuestro sentidos. Sin embargo, sigue siendo materia, aunque para vosotros no lo sea.
(Allan Kardec, El libro de los Espíritus).

Actualmente, sin embargo, los nuevos descubrimientos de la física nos hacen reflexionar sobre lo que hasta ahora aceptábamos como realidad y como materia, y nos obligan a replantearnos nuestras concepciones anteriores sobre la materia.

La teoría de la relatividad de Einstein afirma que la materia es energía altamente condensada. Es decir, que la materia como tal no existe, todo en el universo es energía. La física cuántica estudia las partículas subatómicas y puede observar cómo vibran, así un electrón vibra más o menos quinientos billones de veces por segundo, y concluye que la materia es energía en un estado vibracional bajo. El universo no está hecho de cosas sino de redes de energía vibratoria, y detrás de esta energía está la “energía de fondo” o la “fuente originaria” que está más allá de los conceptos que podamos comprender, que es anterior a todo lo que existe y que está fuera del espacio-tiempo. Así que la materia es energía vibrando bajo y viene de una fuente común de lo que sale todo la materia que existe.

¿Cuál es esa materia prima universal?

Mucho antes de que Einstein publicara su teoría de la relatividad y de los posteriores estudios de la física cuántica, Allan Kardec había preguntado a los Espíritus sobre la naturaleza de la materia y sus respuestas están recogidas en su obra.

Los Espíritus explican como toda la creación tiene origen en el “fluido cósmico universal” o “materia cósmica primitiva”, y a través de las modificaciones de este fluido cósmico surgen toda la variedad de sustancias y materia que existe.

El fluido cósmico universal es la materia elemental primitiva y sus modificaciones y transformaciones constituyen la gran variedad de los cuerpos de la Naturaleza. (Allan Kardec, El Génesis)

Hay un fluido etéreo que llena el espacio y penetra a los cuerpos. Este fluido es el éter o materia cósmica primitiva, generador del mundo y de los seres. (Allan Kardec, El Génesis)

 El fluido cósmico primitivo llena el Universo y penetra todo lo que existe como un inmenso océano. El fluido cósmico universal se transforma en la materia densa, en todo lo que vemos en el Universo. La materia no es más que fluido cósmico universal en un estado denso. Ese estado es transitorio, y la materia densa puede volver a convertirse otra vez en fluido cósmico universal y volver a su estado primitivo. Al reflexionar sobre esto podemos darnos cuenta de que los conceptos que tenemos de la realidad física y sólida no son más que construcciones mentales que los seres humanos nos hemos elaborando basándonos en nuestras observaciones, pero que la realidad no es como nos la habíamos imaginado.

 Ese fluido cósmico que llena el Universo tan generosamente en las regiones inmensas, ricas en cúmulos estelares. Ese fluido de distinto grado de condensación que puebla el cielo sideral que no brilla aún y está modificado, en mayor o menor medida, por combinaciones diversas según las localizaciones de la extensión, es la sustancia primitiva en la que radican las fuerzas universales de las que la Naturaleza ha obtenido todas las cosas (Allan Kardec, El Génesis)

La realidad sutil espiritual

El fluido cósmico puede presentarse en su estado normal o bien transformarse en materia tangible. Esta transformación se hace de modo gradual y podemos encontrar fluido cósmico en otros estados intermedios antes de llegar a la materia densa: como la materia sutil y los fluidos sutiles. La materia densa forma nuestro mundo material, mientras que la materia y los fluidos sutiles forman el mundo de los Espíritus. La materia densa puede ser medida y estudiada por la ciencia. La materia y fluidos sutiles todavía no pueden ser observados, aunque es probable que en un futuro cercano podamos hacerlo, y que cambie nuestra concepción del mundo.

Los elementos fluídicos del mundo espiritual escapan a los instrumentos de análisis y a la percepción de nuestros sentidos, adecuados para la materia tangible y no para la etérea. Hay algunos que pertenecen a un medio tan diferente del nuestro, que sólo los podemos juzgar mediante comparaciones imperfectas como las que haría un ciego de nacimiento para definir los colores. (Allan Kardec, El Génesis)

Esta materia y fluidos sutiles forman el mundo invisible de los Espíritus. Aunque para nosotros todo ese mundo permanece normalmente fuera del rango perceptible por los sentidos físicos del cuerpo humano, para los Espíritus forma su mundo natural y cotidiano. Para ellos esta es su realidad, tan real y física como lo es para nosotros la nuestra. Y en esta realidad viven.

 La materia sutil se organiza y se presenta para los Espíritus como la materia densa para nosotros, tangible y ponderable, y también la pueden manejar, utilizar o construir cosas con ella. Pueden así tener un mundo que se asemeja en muchos aspectos al mundo físico. Los fluidos sutiles son también parecidos a los fluidos densos. Si pensamos en los fluidos que conocemos, como el agua o el aire, o cualquier otro líquido o gas, podemos hacernos una idea clara de cómo hay fluidos parecidos a estos pero más sutiles.

Todo es relativo: esos fluidos poseen para los espíritus, seres fluídicos ellos mismos, una la apariencia tan material como los objetos tangibles para los encarnados, es decir, son para ellos lo que para nosotros las sustancias del mundo terrestre. Ellos los elaboran y combinan para producir determinados efectos, tal cual hacen los hombres con sus materiales, aunque mediante procedimientos distintos. (Allan Kardec, El Génesis)

 Por último es importante señalar que la realidad sutil, compuesta por la materia sutil y los fluidos sutiles no forman un mundo aparte, alejado del nuestro, en otro lugar. La realidad sutil está aquí y ahora, ínter penetrando nuestra realidad, pero vibrando a una velocidad mayor. Aquí y ahora, vivimos en la realidad densa y sutil a la vez. Ambas están presentes aunque solo podamos acceder a través de nuestros sentidos a una franja de esa realidad, a la parte más densa que perciben nuestros sentidos físicos.

Comprendamos mejor a la Naturaleza. Sepamos que la eternidad está detrás y delante de nosotros y que el espacio es el teatro de una sucesión y una simultaneidad inimaginables de creaciones. (Allan Kardec, El Génesis)

¿Qué es la vida?

La materia  se organiza en seres orgánicos e inorgánicos según posean una cualidad única: la vida. Los seres orgánicos nacen, crecen, se relacionan, se reproducen y mueren. Las plantas, los animales y los seres humanos compartimos esta cualidad que nos hace estar vivos. ¿Qué es la vida? ¿Qué es lo que da vida a la materia?

Definir qué es la vida es muy complejo y el concepto ha ido cambiando con el avance de las ciencias y de la biología. El diccionario de la RAE la define como: “Fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee”. La biología actual define la vida como un estado o una configuración de la energía. Este estado de la energía, que es una cualidad de la materia viva, permite que el ser vivo se vincule con un campo de energía, donde pueden capturar energía del ambiente, para usarla en su crecimiento, reproducción y evolución. Es decir, que la vida es un estado de la energía que tienen los seres vivos y no los inertes.

Allan Kardec preguntó a los Espíritus Superiores por la naturaleza de la vida, y los Espíritus le responden que la vida surge de la acción de un “agente” sobre la materia. A este agente lo llaman “fluido vital”, un fluido que contiene y transmite la “vida”, y que surge también del fluido cósmico universal.

 ¿Qué es el fluido vital?

63. El principio vital ¿reside en un agente particular, o no es sino una propiedad de la materia organizada? En pocas palabras: ¿es un efecto o una causa?
– Es lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia. Ese agente, sin la materia, no constituye la vida, así como la materia no puede hallarse viva sin dicho agente. Éste comunica la vida a todos los seres que lo absorben y se lo asimilan.

64. Hemos visto que espíritu y materia son dos elementos constitutivos del Universo. En tal caso ¿el principio vital será un tercero?
– Es, a no dudarlo, uno de los elementos necesarios a la constitución del Universo, pero a su vez tiene su origen en la materia universal modificada. Para vosotros es un elemento, del modo que lo son el oxígeno y el hidrógeno, los cuales, sin embargo, no constituyen elementos primitivos, porque todos ellos proceden de un mismo principio.
(Allan Kardec, El libro de los Espíritus)

 Al decir que las plantas y los animales están formados por los mismos principios que constituyen los minerales, debemos entenderlo en el sentido estrictamente material: sólo se trata del cuerpo.
Sin hablar del principio inteligente, que es un tema aparte, hay en la materia orgánica un principio especial, intangible, aún no estudiado, llamado principio vital. Este principio es activo en el ser vivo, pero parece extinguido cuando el ser muere. Sin embargo, él otorga a la sustancia propiedades características que la distinguen de la sustancia inorgánica.
(Allan Kardec, El Génesis)

Los Espíritus Superiores nos explican que el fluido cósmico universal contiene:

  • El principio material que da lugar a la materia.
  • El principio vital que da lugar al fluido vital.

Este fluido vital se une a la materia y le da vida. Todos los seres vivos están impregnados de este fluido vital, también llamado fluido magnético. Este fluido es conocido en otras tradiciones filosóficas o religiosas, como el qi o chi de la cultura tradicional china, o el prana del mundo hindú.

Los seres vivos nacen con una cantidad de fluido vital suficiente para su vida. No todos lo tienen en el mismo grado, algunos tienen fluido vital abundante mientras otros tienen apenas el suficiente para vivir. Cuanto más fluido vital, mayor es la vitalidad. El fluido vital se va gastando con la actividad a lo largo de los años, cuando se agota el fluido vital, también la vida se agota. Vivir de una forma desordenada malgasta el fluido vital rápidamente, aunque una parte la podemos recuperar extrayéndola de los alimentos y el aire.

 «La cantidad de fluido vital se agota y puede llegar a ser insuficiente para el mantenimiento, si no se renueva por la absorción y asimilación de las substancias que lo contienen. El fluido vital se transmite de un individuo a otro. El que tiene más puede dar al que tiene menos y en ciertos casos restituir la vida que está próxima a concluir».
(Allan Kardec, El libro de los Espíritus)

 Existe un intercambio natural de fluido vital entre los seres vivos, de modo que los que tienen más pueden dar de su fluido vital a los que tienen menos. Este intercambio se produce de manera natural o espontánea, de forma que, por ejemplo, personas sanas dan de su fluido vital a personas enfermas que lo toman de modo inconsciente, o jóvenes o niños lo aportan a ancianos. Este intercambio es habitual. También puede darse el intercambio de modo consciente y deliberado, cuando una persona dona a propósito su fluido vital a otra que lo necesite. Esta es la base de los sanadores naturales que donando su propio fluido pueden lograr la recuperación de los pacientes.

El estudio moderno del fluido vital o magnético, comenzó con Antón Mesmer en el s.XVIII, y se le llamó “magnetismo animal” o “mesmerismo”, y ha sido continuado por el Espiritismo, que ha profundizado sus usos terapéuticos siguiendo el ejemplo del mayor sanador, Jesús.

 

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